En ciertos entornos y circunstancias que un script funcione correctamente no es suficiente, y es que el consumo de recursos o el tiempo empleado pueden ser variables que marquen la diferencia de forma crítica en la ejecución de una tarea. Detectar estos cuellos de botella (bottlenecks) en los flujos de la aplicación tampoco es una tarea fácil y siempre se puede recurrir a la engorrosa tarea de dejar trazas a base de printf, pero implica modificar todo el código fuente para añadir pesados sistemas de debugging que quizás van a ayudarnos poco y/o introducir nuevos bugs (¿a quién no le ha pasado?).
El método “correcto” es usar técnicas de profiling mediante el paquete Devel::DProf (u otros) que nos permitirán recoger información sobre los tiempos de ejecución de nuestro script y sus funciones.
Este estupendo artículo (en inglés) sirve como introducción al Perl Profiling.


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